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jueves, 3 de octubre de 2013

Vikingo



Vikingo (del inglés viking, y este del nórdico antiguo víkingr) es el principal nombre dado a los miembros de los pueblos nórdicos originarios de Escandinavia, famosos por sus incursiones y pillajes en Europa. Dependiendo del contexto y de la interpretación del autor, puede usarse el nombre para referirse a los incursores de esta procedencia o a sus países de origen. La metonimia ha llevado a que el nombre se siga usando aún hoy en día de forma coloquial para referirse erróneamente a los países escandinavos.
Si bien existen referencias vagas a pueblos germanos del mar Báltico y Escandinavia en las fuentes latinas, sus ataques y su aparición en la escena política europea cobran relevancia con el saqueo del monasterio de Lindisfarne (793) en el norte de Gran Bretaña, al que pronto siguieron ataques a otros monasterios. Los anales y crónicas de los dos siglos siguientes están repletos de relatos aterradores. Su actuar violento aterrorizó a las antiguas comunidades, que, aunque acostumbradas a la guerra, no tenían forma de prever cuándo habría una incursión y sufrían una carencia de poderes fuertes en los comienzos de la Edad Media. Estos ataques sumados a los de los húngaros y ávaros, a la presión de pueblos eslavos en Europa Oriental y a la de los árabes en el Sur fueron tanto causa como consecuencia de un período de inestabilidad que favoreció la descentralización política del feudalismo.
Durante los siglos siguientes, los vikingos y sus descendientes tuvieron gran influencia en la historia europea. En las Islas Británicas gobernaron durante muchos años hasta ser finalmente derrotados por los normandos, descendientes de vikingos que habían recibido tierras en Normandía (Francia). En Italia fundaron el reino normando de Sicilia e incluso llegaron a influir con sus incursiones en el Califato de Córdoba y en el Imperio bizantino. A través de los ríos del norte intervinieron repetidas veces en el mar Báltico y en Rusia, cuyos primeros estados (la Rus de Kiev) aparecen vinculados a aventureros vikingos.
Se suele datar el final del periodo vikingo con la caída del rey Harald el Despiadado, que murió en la Batalla del puente Stamford en el año 1066 cuando intentaba tomar posesión del territorio de Inglaterra. Si bien la influencia nórdica siguió siendo relevante, la aculturización de normandos en Francia, Inglaterra e Italia, las victorias militares de varios estados como Francia que lograron asegurar las costas y la propia disminución de incursiones escandinavas con la cristianización de Escandinavia supusieron paulatinamente el final de su actividad tal y como se conocía.



Nombres y etimología



El origen de la palabra es discutido. En textos rúnicos se usa la forma fara í víking como "ir de expedición", aunque en textos posteriores como las sagas islandesas implica saqueos o piratería y ya excluye expediciones comerciales. El nombre víkingr alude entre los escaldos a los marineros y guerreros que participan en expediciones de ultramar. También se usa como nombre de persona en algunas runas suecas. Hay pocas señales de que el término tuviera connotaciones negativas antes de que terminara la era vikinga.
Existen más teorías sobre su origen, algunas bastante improbables. Algunos eruditos han sugerido que la palabra proviene del sajón wic, un campamento militar. Otros sostienen que procede de la frase vik in, que significa ‘bahía adentro’, refiriéndose así a sus desembarcos; o puede derivar de la palabra vík en nórdico antiguo, que significa bahía pequeña, cala o entrada. Otros opinan que procede de vig (una batalla, aunque es improbable por motivos fonológicos), o de vijka, que significa mover o desviarse, haciendo de un vikingo ‘el que da un rodeo o se desvía’.
Algunas teorías han vinculado la palabra vikingo como variante de la región geográfica de Viken, bajo el significado "una persona de Viken". Según el argumento, un vikingo simplemente describe a una persona que procede de Viken, y que solo fue durante los últimos siglos que la palabra identifica a los escandinavos de la Edad Media en general.
En inglés antiguo, la palabra wicing aparece en el poema del siglo IX Widsith, así como en la historia de Adán de Bremen sobre 1070. Se usaba en la práctica como sinónimo de pirata. La palabra se perdió y no se usa en textos posteriores, siendo viking reintroducido en el Renacimiento vikingo del Romanticismo, que los idealizó y dio pie a la extensión del adjetivo a «religión vikinga», «cultura vikinga» entre otros. En español se introdujo desde el inglés.
El nombre hacía referencia a la actividad, no al origen étnico, siendo la extensión del término al pueblo escandinavo, una metonimia moderna. En textos escandinavos, incluso hoy en día, el término se usa normalmente para especificar a los expedicionarios. La cuestión de si eran o no una cultura ha sido objetivo de diversos debates. Olaf Ragnusson, experto en el tema, así lo defiende en su libro "Vikings: The Greatest Civilization.", en base a la sociedad agraria y con un gobierno que tenían. Por ejemplo, el término se usa para las culturas germanas, excluyendo a los Sami, originarios también de Escandinavia.
Este nombre fue, sin embargo, poco usado fuera de Escandinavia. Son frecuentes las formas varegos (del mar Varego o mar Báltico) y nordmanni (normandos, literalmente «hombres del norte»), de origen franco. Mientras, los cronistas alemanes los describen como ascomanni, «hombres del fresno», una descripción que puede deberse a alguna de estas dos teorías: El hecho de que el árbol sagrado de los vikingos, Yggdrasil, es un fresno. O también que el primer hombre, Ask, fue creado según la mitología nórdica por Odín y sus hermanos, Vili y Ve, a partir de un tronco de fresno que encontraron. La primera mujer, Embla, fue creada a partir de un tronco de olmo.
Las fuentes musulmanas hispanas se refieren a ellos como mayus (literalmente, «magos», nombre dado a los sacerdotes mazdeístas y utilizado por extensión para referirse a los paganos); las fuentes eslavas, como Rus (posiblemente del nombre finés para Suecia Ruotsi), y las bizantinas, como Rhos (del adjetivo griego para rojo, por su complexión rubicunda) o Varangoi (probablemente del antiguo noruego Var, voto o juramento, que describe una banda de hombres que habían jurado fidelidad entre sí).

Estos nombres se usaban indistintamente para todas las naciones escandinavas, fueran noruegos, suecos o daneses. Por ejemplo, Adán de Bremen, en un escrito en torno a 1075, se refiere a «los daneses y los suecos y otras gentes más allá de Dinamarca (noruegos) llamados escandinavos». Por lo tanto, cuando las crónicas hacen referencia repetidamente a Dene o Dani, no debería asumirse que los vikingos en cuestión provenían necesariamente de Dinamarca. Sólo los irlandeses, que los llamaban Lochlannach (gente del norte) o Gaill (forasteros o extranjeros), Dubgaill y Finngaill era los términos para distinguir entre daneses (Finn-gaill, extranjeros blancos) y noruegos (Dubh-gaill, extranjeros negros).

Constituyentes


Las principales fuentes primarias sobre vikingos son los restos escandinavos y de las regiones donde se asentaron.8 La escritura mediante el alfabeto latino data en Escandinavia de la adopción del Cristianismo, con lo que no hay fuentes nativas previas al siglo XI y principios del XII.9 Los vikingos usaban inscripciones en runas, con frecuencia cortas y difíciles de entender. La historia moderna basa más sus conocimientos de los vikingos en los textos de comunidades cristianas y musulmanas, frecuentemente con un sesgo negativo por haber sufrido la actividad vikinga. Los documentos varían en su parcialidad y fiabilidad entre sí, pero no más de lo normal en textos altomedievales, siguen siendo relevantes. Desde mediados del siglo XX, las fuentes arqueológicas han ayudado a construir una imagen más completa y neutral.10 El registro arqueológico es particularmente rico y variado, y proporciona conocimiento de asentamientos tanto rurales como urbanos, de la industria y actividad económica además de la navegación y actividades bélicas sin excluir la actividad religiosa, tanto cristiana como pagana. Esta fuente es aún más importante para la época anterior a la Era Vikinga.

Registros posteriores a esta Era Vikinga son también útiles para entender a los vikingos, aunque necesitan ser tratados con cautela. Tras la consolidación de la Iglesia en el Norte europeo, las fuentes nativas comenzaron a florecer, tanto en latín como en nórdico antiguo. Particularmente clave fue la colonia vikinga de Islandia, que desarrolló una rica literatura vernácula entre los siglos XII y XIV, de fuertes raíces vikingas con tradiciones que se remontan a las sagas islandesas. La fiabilidad de esas narrativas no es demasiada, pero tiene un gran valor entre otros motivos por incluir restos de la primitiva poesía escáldica de los poetas de los siglos X y XI. La evidencia lingüística en los topónimos también sirve para trazar la expansión de este pueblo.

Antecedentes



Pertenecían étnicamente a la familia de los pueblos germanos y su lengua y cultura eran germánicas derivadas de religiones animistas, como las de todos los pueblos escandinavos. Los primeros monjes cristianos germanos asociaron a este pueblo con el nieto de Noé e hijo mayor de Jafet llamado Gómer (y su pueblo, los cimerios). Esta comunidad lingüística y cultural de toda el área escandinava ha de tenerse en cuenta a la hora de profundizar en el conocimiento del espíritu que llevaban estos pueblos.
Estos pueblos, al igual que los griegos, habitaban una geografía muy segmentada que —junto al clima y los animales carnívoros— hacía muy difícil la comunicación por tierra, lo que les obligó a navegar. El mar se convertiría en su principal medio de comunicación.

Los contactos entre los países nórdicos y el resto de Europa venían de hace tiempo. Los hérulos, por ejemplo, fueron unos claros predecesores de los futuros vikingos, ya que también procedían de Escandinavia y efectuaron algunas expediciones de saqueo a lo largo de las costa atlántica de Europa a bordo de embarcaciones. Los hallazgos arqueológicos muestran que el comercio y la influencia datan de varios milenios a. C. No obstante, los países escandinavos constituían un remoto rincón de poca importancia política y económica para el resto de Europa.

Pueblos nórdicos



En sus inicios, los daneses tenían una organización militar muy fuerte, realizaron incursiones rápidas, cuyo único fin era el pillaje y obtener un botín. Era también el pueblo más numeroso de los tres. Habitaban principalmente en Jutlandia, Escania y Selandia, aparte de las islas que separan al mar Báltico del mar del Norte entre ambas penínsulas. Esto les daba una gran ventaja estratégica que les permitía dominar las rutas de comercio, al igual que Constantinopla. En Dinamarca se han hallado restos de fortificaciones, de fines del período de apogeo vikingo, donde podía concentrarse gran número de tropas. Las fortificaciones, conocidas como trelleborgs, tienen forma circular y están divididas en cuatro cuadrantes, con edificios en cuadro en cada uno de ellos. Los recintos fortificados están concebidos con una precisión que atestigua gran sentido del sistema y del orden por parte de los caudillos, y también que, en el séquito del rey danés, había gente con profundos conocimientos de geometría. Un ejemplo de este tipo de asentamientos es la antigua Hedeby.
Empezaron surcando los mares y ríos con fines pacíficos, que posteriormente cambiarían por incursiones a mayor escala que las de los daneses, con fines de conquista. Se les conocía por ser muy buenos navegantes y fue también en Noruega donde se conservó mejor la tradición naval. Cabe señalar que los noruegos controlaron el mar del Norte, recorrieron el océano Atlántico. Los noruegos colonizaron Islandia, Groenlandia y Vinlandia.
Realizaron grandes viajes a través de los mares entre los siglos VIII y XI. Recorrieron toda la Europa septentrional y meridional, interviniendo en Rusia, el Imperio bizantino y otras zonas de Europa Oriental.

Reinos vikingos de Dinamarca

Los reinos vikingos de Dinamarca fueron pequeños territorios gobernados por caudillos que tenían categoría de monarcas absolutos. Esos territorios formarían posteriormente el reino de Dinamarca. Aún siguiendo una evolución similar a Noruega y compartiendo un idioma común para todos los pueblos nórdicos en aquel entonces, el nórdico antiguo, los reinos daneses se mantuvieron muy activos en la política de Escandinavia y los acontecimientos del Báltico, así como el Imperio carolingio por compartir frontera común, participando en todos sus eventos. La especial composición de su territorio, prácticamente dio pie para la existencia de dos grandes reinos en Jutlandia y Selandia (reino de Lejre), con pequeños paréntesis en la historia como el enclave de Hedeby y Jomsborg, la fortaleza de los legendarios jomsvikings.

Los daneses fueron resultado de los asentamientos de jutos y cimbrios en Jutlandia, así como pobladores procedentes de Escania (Suecia) en Selandia que expulsaron a los hérulos para conquistar sus tierras. Aparecen en los escritos de los historiadores Jordanes y Procopio. Las principales fuentes históricas y legendarias sobre el origen de los primeros reinos daneses proceden de Gesta Danorum, Chronicon Lethrense, Annales Lundenses y Hrólfs saga kraka. Según la leyenda el primer monarca de Dinamarca, y que dio nombre al pueblo danés, fue el rey Danus (Dan) mientras que su hermano Angul es el mismo referente para los anglos, según Gesta Danorum de Saxo Grammaticus. La leyenda relata que Dan evitó la conquista de Selandia por los ejércitos del emperador romano César Augusto.
Según una tradición, los reyes daneses eran elegidos en la asamblea de Vébjorg (hoy Viborg, norte de Jutlandia) desde mucho antes de la Era vikinga.1 Los reyes legendarios relacionados en Gesta Danorum de Saxo Grammaticus, se mencionan la mayoría como reyes de Lejre y pertenecen a la protohistoria danesa:I.

Reinos vikingos de Noruega


Casa Vikinga
Los reinos vikingos de Noruega fueron pequeños territorios gobernados por caudillos que tenían categoría de monarcas absolutos. Esos territorios formarían posteriormente el reino de Noruega. Antes de la unificación de Noruega en el año 872 por Harald I, y durante el periodo de fragmentación tras la muerte del rey, el país estaba dividos en pequeños reinos, algunos del tamaño de una pequeña villa y otros no difieren mucho de la actual división territorial como condados.
En tiempos de los primeros registros históricos de Escandinavia, hacia el 700 d.C., existía cierto número de entidades políticas en Noruega. No se sabe exactamente que cantidad pues fluctuaban constantemente con herencias, conquistas y circunstancias pero se ha estimado que durante la era vikinga, por lo menos existieron nueve reinos bien documentados en Noruega occidental. El arqueólogo Bergljot Solberg, basándose en fuentes históricas ha estimado sobre una veintena en lo que comprende actualmente todo el país.

No existe una fuente escrita fiable que detalle el título que tenían los gobernantes de esas entidades, reyes, príncipes o jarls, tampoco sobre las fronteras definidas entre unos y otros. Las sagas reales que mencionan estos reinos no se escribieron hasta bien entrados los siglos XII y XIII por lo que existe cierto grado de error, por otro lado la información de los poemas de los escaldos, procedían principalmente de la tradición
oral y la fiabilidad de los datos sigue debatiéndose entre los historiadores. No obstante, entre las sagas resalta Heimskringla de Snorri Sturluson, quien menciona a los gobernantes de estos territorios como konungr (o rey), en Agder, Alvheim, Hedmark, Hordaland, Nordmøre, Romsdal, Rogaland, Romerike, Sogn, Solør, Sunnmøre, Trøndelag, Vestfold y Viken. En el caso de Hålogaland el título del gobernante era jarl (equivalente a conde), entre los que resaltaban los Jarls de Lade en Trondheim, de gran influencia política y militar, y los jarls de Møre. Dependiendo de la saga o la fuente de información, a los gobernantes también se les menciona como reyes, hersirs, jarls o príncipes subyugados. A lo largo del siglo IX algunos de los territorios más pequeños se unieron hasta formar regiones más amplias, hasta que Harald I unificó el reino bajo su poder supremo; a partir de ahí, muchos de esos antiguos reinos se convertirían en condados bajo autoridad real y con alguna que otra tentativa de cobrar la independencia de nuevo.
Anterior a la Era Vikinga hay un vacío en la historia de la región por unos centenares de años, pero el historiador Jordanes4 encontró regiones con los mismos nombres o parecidos, presumiblemente pequeños reinos y caudillos desconocidos hoy. La fuente previa más fiable del historiador romano Claudio Ptolomeo, ofrece breves citas sobre Noruega y los chaedini («gente del país»). Quizás la diferencia entre los reinos no era suficiente importante como para citarlos a todos individualmente. Anteriormente Cornelio Tácito en Germania, capítulo 44, describe a los suiones, que estaban divididos en «civitates» (¿reinos?) a lo largo de la costa escandinava y era un pueblo con inusual flota de un tipo especial de naves: tenían extremos similares (aparentemente sin proa, ni popa) y se desplazaban por los bancos costeros con remos, por lo que no se diferenciaban mucho de los conocidos drakkar vikingos de casco trincado. Estos reinos llegaban hasta el Ártico, o por lo menos hasta regiones donde los días eran muy largos.
Parece claro que la Noruega habitada durante los tiempos del Imperio Romano tenía la misma identidad cultural que Suecia, llamados suiones en fuentes latinas.

Los reinos noruegos


Reinos noruegos hacia el 820 d.C. a la muerte de Gudrød el Cazador. Los más importantes eran Vestfold (rojo), Hålogaland (morado), Alvheim (amarillo) y Agder (verde).




















Reinos noruegos hacia 860 d.C. a la muerte de Halfdan el Negro. En rojo se indica el reino heredado por Harald I.

















Reinos noruegos hacia 872 d.C. (el reino unificado se muestra en rojo) antes de la definitiva batalla de Hafrsfjord.


















División del reino del rey Harald I hacia 930 d.C. En amarillo son reinos noruegos asignados a los hijos de Harald y allegados, en rojo los territorios bajo el poder del Gran Rey, en morado los territorios de los jarls de Lade y en naranja los dominios de los jarls de Møre.












Division del reino tras la batalla de Svolder (1000) entre Suecia (en amarillo), Dinamarca (en rojo) y los Jarls de Lade (en morado).




Unificación de Noruega durante el reinado de Olaf II hacia 1020 d.C. En color salmón Finnmark, territorios subjugados de los lapones que pagaban tributo a los reyes de Noruega.













Reinos vikingos de Suecia


Los reinos vikingos de Suecia fueron pequeños territorios gobernados por caudillos que tenían categoría de monarcas absolutos. Esos territorios formarían posteriormente el reino de Suecia. Aún siguiendo una evolución similar a Noruega y compartiendo un idioma común para todos los pueblos nórdicos en aquel entonces, el nórdico antiguo, los casi desconocidos reinos suecos se mantuvieron al margen de los acontecimientos de Escandinavia occidental, participando esporádicamente y casi de forma testimonial en sus eventos. Algunos de esos reinos eran del tamaño de una pequeña villa y otros no difieren mucho de la actual división territorial como provincias.
A diferencia de los reinos vikingos de Noruega, con amplia información gracias a sagas nórdicas y poemas, la escasa información recibida también procede de las mismas fuentes siempre relacionadas con eventos y personajes, bien caudillos vikingos o escaldos al servicio de monarcas de Escandinavia occidental e Islandia pero no existen referencias fiables históricas sobre cuando y cómo se creó el reino de Suecia.1 Heimskringla de Snorri Sturluson es una de las más importantes fuentes escritas que menciona algunos caudillos y reyes (nórdico antiguo: knonungr) vikingos suecos que participaron de una forma u otra en la historia de Noruega y ofrece importante información que aún no estando contrastada con otras fuentes históricas, son coherentes.
Hubo un tiempo cuando la provincia de Småland estaba compuesta por pequeños reinos independientes. La etimología del nombre revela ese origen (Små = pequeño, land = tierras, países).
Los dos únicos territorios independientes que fuentes primarias consideran auténticos reinos son Svealand (también llamada Suecia verdadera) y Götaland, y en cierta medida también la isla de Gotland. El poema Beowful es una de las fuentes que describe los reinos, caudillos semi-legendarios y guerras entre suiones y
gautas en el siglo VI.2 Buscando paralelismos, Erico el Victorioso sería el primer rey sueco de facto comparado con Harald I de Noruega como figura política que unificó el reino noruego.
El Cristianismo también fue un factor que incidió en la desaparición de esos pequeños reinos y la consolidación de Suecia como unidad territorial, tras la Era vikinga que duró unos 300 años y la unificación de Svealand y Götaland, los reinos más poderosos del momento, con Olof Skötkonung aparece el primer esbozo de nación y uno de los primeros monarcas en ser bautizados.
Tampoco fue ajena a esta evolución las numerosas incursiones vikingas suecas, sobre todo las rutas comerciales hacia oriente y la participación de los varegos en la vida comercial, política y militar de otros pueblos, importando otro concepto de estado soberano al regreso de sus aventuras expedicionarias, a resaltar el Imperio bizantino y el Rus de Kiev acostumbrados a solicitar la ayuda de mercenarios vikingos para la defensa de sus intereses, muchos de sus contingentes liderados por príncipes y oficiales vinculados a las casas reales de esos pequeños reinos.
No es hasta la Alta Edad Media que Suecia entra en la historia de Europa siguiendo los cánones contemporáneos. Desde el siglo X y XI existieron tímidos intentos de centralizar el poder desde Västergötland y Östergötland y no es hasta la mitad del siglo XIII que el poder de la corona se consolida. A resaltar la figura real que siguiendo antiguas tradiciones tribales, era una institución electiva y no hereditaria, cualquier caudillo de las más influyentes familias podía solicitar la corona en el Thing de todos los Suecos (asamblea de hombres libres) y, si tenía éxito, obtener el sometimiento de los jarls locales, un objetivo prioritario por delante de la unificación del territorio.
A continuación se detalla un listado incompleto de reinos vikingos suecos y sus gobernantes, muchos de ellos se consideran reyes legendarios o semi-legendarios:


Expansión

Mapa de las zonas de asentamiento vikingas:     Siglo VIII     Siglo IX     Siglo X     Siglo XI     Área de influencia de las incursiones vikingas
Es un misterio por qué estos pueblos nórdicos se lanzaron a la expansión, en busca de tierras que conquistar o colonizar a partir del siglo VIII.
Una teoría bastante común sugiere que Escandinavia podría haber sufrido una etapa de superpoblación. La generalización de una agricultura mucho más eficiente en los tiempos precedentes habría permitido a la población dispararse, con la consiguiente presión demográfica por nuevas tierras. Esto, en un pueblo costero con una avanzada navegación, supondría una era de expansión a través de los mares. Aunque casi todas las explicaciones toman como base esta teoría, pues se hace difícil imaginar una extensión semejante sin una presión por nuevas tierras, generalmente se la considera como parte de una explicación mayor. La principal objeción a esta teoría es la falta de pruebas de tal aumento demográfico y la falta de argumentos para las incursiones y saqueos. Además, las tierras nórdicas, aunque duras, disponían y disponen de amplias zonas sin habitar que no parecen haber sido ocupadas.
Se considera también que el declive de las antiguas rutas comerciales puede haber sido un factor decisivo. Desde la caída del Imperio romano en 476, los intercambios comerciales en Europa no hicieron más que disminuir, y la unidad política y de mercado se rompió. Así, los vikingos tuvieron una gran ocasión como comerciantes: cambiaban las pieles y esclavos de su tierra por plata y especias árabes, que usaban para comerciar y comprar armas a los francos, ocupando un puesto vacío de intermediarios.
Otra argumentación bastante usada es que los vikingos se aprovecharon de la debilidad de las regiones que atacaban y ocupaban. Así, la época de grandes ataques coincide con la fractura del Imperio carolingio y la división británica. Otro factor importante fue la destrucción del poder naval frisio por los francos, que dejó a los vikingos sin rivales en el Atlántico Occidental, dándoles la oportunidad de ocupar su antigua zona de influencia.
A este hecho se suma también el avance en las mejoras técnicas navales de los vikingos. Por ejemplo, sus embarcaciones tenían poco calado, lo cual les permitía navegar por ríos poco profundos, adentrándose tierra adentro por vías fluviales. Construyeron barcos de unos 20-25 metros de eslora por 3-6 metros de manga, con una capacidad de entre 40 y 100 personas, pero siempre manteniendo una maniobrabilidad y ligereza que les daba ventaja en cualquier situación. Desarrollaron además la orientación astronómica.
Otra de las causas parece responder a un factor político. Según se cree, en los años precedentes a la expansión, en Escandinavia se sucedieron una serie movimientos de unificación. Las tribus o grupos que quedaban fuera de estos movimientos debían buscar nuevas zonas de asentamiento.

La era vikinga: El terror del norte


Sus ataques y su aparición en la escena política europea comenzaron con el saqueo del monasterio de Lindisfarne en 793. Los monasterios, que acumulaban amplias posesiones, alimentos y cobijo, son objetivo de sus siguientes ataques, que se producen con gran facilidad y rapidez (al fin y al cabo, los monjes no podían defenderse). En 794, son saqueados el monasterio de la isla escocesa de Iona, los monasterios de Jarrow y Monkwearmouth en la costa inglesa y el monasterio de Inishboffin en Irlanda. Dichos ataques se repetirían en los años siguientes, azotando la zona. No obstante, hay que tener en cuenta que la mayoría de fuentes de esa época fueron redactadas por los pueblos atacados, por lo que es posible que muchos de los datos estén exagerados. De hecho, los ataques fueron vistos en muchos casos como herejías por los monjes de los monasterios, ya que suponían un ataque directo a Dios.
En 799, los vikingos se empiezan a aventurar lejos de esa zona y arriban por primera vez a la costa francesa en Bretaña. El estuario del Loira y las islas de la región fueron víctimas de las razias vikingas. En el 820, ya una flota de 13 navíos ataca por el Sena. En 834 se tienen noticias de sus primeros ataques a los Países Bajos.
En las Islas Británicas y el Canal de la Mancha, el paso del tiempo sólo incrementó el número de ataques, su fuerza y su alcance. En 840, se tiene constancia de su primer campamento invernal en Irlanda, donde, para protegerse de los daneses, los jefes locales se alían con los noruegos, que desde 853 pasan a controlar Irlanda. En 850, hibernan también en Inglaterra, donde fundan en 866 un asentamiento permanente en York y conquistan una amplia porción del país. Al sur, también empeoran las cosas: en 845 se produce el primer ataque a París y en 847 a Burdeos.
La primera expedición vikinga al Mediterráneo data de 844, cuando queman Sevilla. En el 858, una expedición de más de 62 barcos saquea las costas del Levante ibérico y la Toscana italiana. A partir de esa época, comienzan a remontar ríos, siendo rechazados en 863 frente a Colonia, aunque obteniendo éxito en otras incursiones por Alemania y Francia. Al oeste, remontan el Volga por Rusia, apoderándose en 861 de Nóvgorod y en 863 de Kiev. En el 865, una primera expedición sin éxito trata de llegar a Constantinopla.
En 878, el rey de Wessex Alfredo I el Grande venga los múltiples saqueos de Inglaterra y logra derrotar a un ejército danés, garantizando la independencia de su tierra, aunque tiene que reconocer el dominio de éstos sobre la otra mitad de Inglaterra. La guerra no tardaría en reanudarse, pero desde entonces los vikingos llevan la peor parte. En 885 su ataque más afamado a París sólo se evita con el pago de un rescate y el permiso para saquear las tierras durante su camino de vuelta. Pero en 888, Alain de Bretaña logra derrotarlos también. El comienzo del siglo X en Europa Occidental marca el fin de sus grandes éxitos. En 911, se rechaza el último ataque a la desembocadura del Sena, y en 931 son expulsados de sus bases en el Loira. La década siguiente ve sus últimos ataques a Bretaña.
En Oriente su esplendor duraría más, y a lo largo del siglo X, varias expediciones tienen éxito en sus ataques por el Mar Negro y el Caspio. Los comienzos del siglo XI verían un último reaparecer cuando en 1014 se reinstaura el dominio vikingo de Inglaterra y con el vikingo Canuto. Este renacer se considera definitivamente terminado cuando el rey Harald III el Despiadado muere en la batalla del puente Stamford en 1066, durante conflictos dinásticos en Inglaterra.
La Era Vikinga estaba ya tocando a su fin. En 1100 Suecia se convierte al cristianismo, mostrando así como Escandinavia se iba integrando en la cultura europea cristiana. Fuera de sus países de origen, la mayoría de sus asentamientos habían terminado mezclándose con la población local y aculturizándose. Los descendientes de los vikingos lograron consolidarse en el ámbito europeo y fundaron el primer reino ruso en Kiev. Los normandos, vikingos asentados en Francia, salieron de Normandía y subieron a los tronos del reino de Jerusalén, Inglaterra, Sicilia, Nápoles y del Imperio Latino.

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